domingo, 18 de agosto de 2013

Hombre lobo-Lobo hombre: la prevención de incendios como posible solución

>>>>Opinión

Os preguntareis qué hace un forestal especializado en incendios forestales hablando del lobo. Primera razón irracional: es un animal que me cae bien. Segunda razón educacional: el "Hombre y la Tierra" y el legado de Félix está en el ADN de una parte importante de mi generación. Tercera razón profesional: el pastoreo controlado y la ganadería extensiva es una de las soluciones a la gestión de los combustibles para la prevención de incendios. Además, para el fomento de áreas de pasto se están llevando a cabo quemas prescritas y controladas en diversas comunidades autónomas con lo que el trinomio pastor-fuego-lobo entra en escena en un contexto socioeconómico, ambiental y de mentalidad muy diferente al que existía en el siglo pasado ¿o no?

Fuente
Hace algunas semanas tuve la desagradable experiencia de leer un intercambio de insultos en redes sociales a propósito de la gestión de áreas forestales con lobo. Luis Miguel Domínguez (@LoboMarley) ha seguido los pasos de Félix en la concienciación social sobre nuestra naturaleza y la conservación del lobo. Además ha iniciado una potente iniciativa que ha permitido elevar sus reivindicaciones a la UE. Pero, probablemente muy a su pesar, algunos de sus partidarios en la conservación del lobo son tan exaltados como los que piensan que debería seguir en vigor la inclusión de nuestros depredadores ibéricos en la categoría de alimañas. En condiciones "normales" estos sentimientos de esquizofrenia Hombre Lobo-Lobo Hombre, no se muestran por pudor o por aquello de lo políticamente correcto. Pero como bien dice Juan P. R. Trueba (@JP_Trueba) en una de nuestras charlas tuiteras, las redes sociales y su capacidad de difusión de mensajes, a veces no sirven para comunicar y conciliar posturas sino para radicalizarlas. No sé si seré un iluso (seguramente sí) pero quiero pensar que la solución a los problemas no está en ganar sino en empatar, esto es, en encontrar la forma de convivir para conservar nuestro patrimonio natural: convivir con el lobo, convivir con los usos y aprovechamientos forestales, convivir con el fuego, convivir con nosotros mismos y nuestras contradicciones.

La mayoría de las veces el lobo es para los humanos algo infernal, aunque otras veces es símbolo divino o de buena suerte (recordemos a la loba que amantó a Rómulo y Remo como fundadores de Roma). El mito del licántropo es el más conocido, por universal y porque la literatura y el cine se han encargado de explotarlo, dando en la mayoría de los casos la doble lectura, algo más intelectual y Freudiana: la lucha interna del hombre con su naturaleza salvaje simbolizada en el lobo. Boris Vian dio una vuelta de tuerca al mito ¿y si existiera un Lobo Hombre? ¿Cómo se sentiría un Lobo caminando por la calles de París? Todos nos sentimos muy unidos a nuestros perros, que una vez fueron lobos domesticados, Lobos Hombres, lobos con costumbres humanas. Se entiende así la relación amor-odio-miedo con el lobo es ancestral y la mitología se ha encargado de recordarlo a lo largo de la Historia en casi todas las culturas del mundo.

Jon Nieve y su lobo wargo Fantasma, unos de los protagonistas de Juego de Tronos (Fuente)
Luis Miguel Domínguez-Lobo Marley considera que "el lobo es el solución, no es el problema". En cambio las administraciones autonómicas, encargadas de la gestión forestal, se encuentran permanentemente encima de la mesa el "problema" del lobo, o mejor dicho, el problema de la convivencia del lobo con el hombre en nuestras zonas rurales.  Por otro lado y llevándome la cuestión a mi terreno: si los grandes incendios, como parece según todas las evidencias y futuras previsiones, se van a convertir en los gestores de nuestros montes, me temo que ni lobo, ni urogallo, ni oso, ni águila imperial, ni lince ibérico. En la reciente publicación de los proyectos LIFE 2013, España ha conseguido importantes fondos para la conservación de especies amenazadas. No conozco las propuestas, pero me atrevería a apostar a que la palabra "incendio" o no aparece o si lo hace es en la típica frase "los incendios forestales son una de las amenazas para la conservación de nuestros bosques". En cambio ¿se integra el fuego y la gestión de los combustibles para prevenir grandes incendios en estos programas de conservación?

Conservación de hábitats para fauna en Florida con ayuda de quemas prescritas

Paradójicamente, una de las técnicas para gestionar el combustible forestal más aceptadas por los expertos según el cuestionario FIRESMART es el pastoreo controlado, que ha tenido gran éxito en algunas comunidades autónomas como la RAPCA en Andalucía y que diversas asociaciones de ganaderos, pastores y ONGs están promoviendo bajo diversas iniciativas. Ello implica la necesidad de rebaños transitando de manera ordenada y planificada, pero ganadería extensiva al fin y al cabo. Los pastores del siglo XXI probablemente ya no tengan que pensar en la producción sino en la calidad de sus productos, máxime si están realizando un servicio ambiental. Pero para ello necesitan el apoyo de la sociedad, por un lado promoviendo políticas que les permitan colocar sus productos en el mercado y por otro, pagando el servicio ambiental prestado. A su vez los pastores deberían asumir que para que esto sea una realidad, la sociedad española y la UE está demandando la conservación y promoción de zonas "salvajes" (Wildlife) y yo añadiría que libres de grandes incendios (Wildfires, Megafires) aunque no necesariamente del fuego. Los grupos ecologistas son conscientes del binomio hombre-lobo y la necesidad de convivir pero creo que no tanto del trinomio pastor-lobo-fuego y la posibilidad de complementarse para convertir el problema ancestral en una posible solución actual. La ciencia y la técnica han permitido generar sistemas de aprovechamiento ganadero compatibles con la conservación y útiles para prevenir incendios. Las quemas de pastos se pueden hacer ahora de manera tecnificada para evitar daños ecológicos graves, al menos mucho menos graves que un gran incendio. No es concebible que en pleno siglo XXI  la alternativa a la gestión del lobo sea organizar batidas como si fueran jabalís (con todos mis respetos a los cerdos). En África se está empezado admitir por parte de biólogos y conservacionistas que la caza de leones en el entorno de las reservas es necesaria ya que el valor de la demanda de trofeos es muy superior al turismo fotográfico, pudiendo invertir dicho dinero en la conservación de la especie. Si hay que eliminar lobos en zonas de alto conflicto ¿no sería más razonable hacerlo sacando un beneficio económico que después revierta en la conservación del lobo y su hábitat? Personalmente no es una solución que me guste pero entiendo la preocupación de muchos ganaderos que se juegan el pan de sus hijos.

Programa de pastoreo controlado para prevención de incendios en la Comunidad de Madrid (Fuente)
Por tanto: 1) Hay herramientas legales mediante el pago por servicios ambientales y actual PAC (Política Agraria Común) que, aunque insuficientes para nuestros montes, poseen mecanismos para derivar fondos a gestión forestal y conservación 2) Hay ciencia y técnica que permite a los ganaderos aplicar el pastoreo controlado sin merma de sus producciones y realizando un servicio ambiental 3) Hay ciencia y técnica en el manejo del fuego técnico para aplicar quemas prescritas con objetivos de creación de pastizales pero también para la reducción de carga de combustible y conservación de hábitats o nichos ecológicos (por ejemplo para la presas del lobo y que no se vea obligado a comer ganado) 4) Hay ciencia en el conocimiento de la fauna ibérica y propuestas para su adecuada conservación. ¿Qué falta desde mi punto de vista?: 1) Voluntad política para ver que Europa demanda áreas salvajes con presencia de fauna entre las que son prioritarios la presencia de nuestros grandes depredadores y que probablemente está dispuesta a pagar por ello 2) Voluntad política para ofrecer a nuestros ganaderos salidas a sus productos y compensar económicamente los servicios ambientales prestados, no sólo las pérdidas puntuales de cabezas de ganado 3) Voluntad de diálogo por todos los actores implicados para resolver el verdadero problema de nuestros bosques: la ausencia de una gestión forestal sostenible y multifuncional 4) Invertir en I+D para conocer los modelos de gestión más adecuados que hagan compatible gestión forestal con conservación, incluyendo censos adecuados de fauna a proteger y/o gestionar 5) Cambio de mentalidad y toma de conciencia para integrar el fuego en la gestión forestal y en los programas de conservación de la fauna amenazada.

Los mega-incendios podrían poner en peligro la conservación de la fauna y de nuestros bosques y la forma de luchar contra ellos es convivir con el fuego aprendiendo a gestionar nuestros combustibles con los diferentes métodos que la naturaleza y la técnica nos han enseñado. Nuestros políticos no deberían comportarse como inversos de Peter en este tema, que sean competentes, porque gran parte de la solución está en sus manos: escuchar las demandas de los actores implicados y usar las herramientas legales e institucionales que tienen disponibles. Pero mientras que el político vea barullo en el patio, mientras que vea problemas y falta de unión, no va a priorizar en su agenda el sector forestal y la conservación de la fauna, que sólo le dan "problemas", le resulta más sencillo aplicar el "divide y vencerás" (a veces no le hace ni falta, nos dividimos nosotros solitos). En la novela "El Lobo Estepario" (1928) de Hermann Hesse (1867-1962), el personaje autobiográfico protagonista Harry Haller, creía que tenía dentro un lobo estepario que dividía su carácter y su vida en dos versiones de sí mismo, y que como no podía ganar ninguna de ellas, la única solución era la muerte: ¿queremos que muera el problema o que muera la solución?

Fuente

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7 comentarios:

  1. Enhorabuena Javi. Muy bueno tu post. No creo que bajes la crispación... ya que dentro del trimonio hay bastantes interacciones negativas. En mi opinión estamos hablando de un problema socioeconómico con tintes ambientales.

    Estoy completamente de acuerdo contigo en que en estas guerras no debe haber ganadores que humillan y pisotean a su oponente. Debe de haber gente dispuesta a negociar y a tratar de compatibilizar la gestión con la fauna salvaje y su hábitat. No sé, a veces pienso que esta sociedad debe desarrollar un poco la empatía y lo de ponerse en el lugar del otro... para tratar de entenderlo.

    En cuanto a lo de las batidas hay muchos expertos en lobo que afirman que la caza del mismo rompe las manadas. Generando individuos aislados, que al no poder cazar en grupo a presas silvestres, acaban teniendo querencia por cazar ganado (que requiere menos gasto energético).

    Por otro lado, hay gente como Juan Delibes -hijo del celebre biólogo y nieto del escritor- que defiende la caza del lobo y que sigan existiendo cupos para reducir la conflictividad social y hacer que las arcas de dichos municipios saquen dinero por la presencia del cánido. Además también habla de sitios como Zamora donde es muy tradicional la caza del lobo. Es otra opinión más.

    En lo del papel de la ciencia, el problema se resolvería creando un repelente o un método disuasorio que cumpliera 2 premisas: barato y efectivo.

    También creo que es importante transmitir a la gente que para salvar el contenido hay que proteger el continente. Aunque en el caso del lobo, lo del hábitat no es un factor muy limitante, dado que tiene gran plasticidad ecológica y se adapta a estepas, cultivos, roquedos, bosques variados, arbustedos y prácticamente lo que le echen.

    Por su parte la ganadería ha sufrido 3 variaciones fundamentales (en parte por las tendencias de la PAC): cambios bruscos en las cargas por explotación, sustitución de especies y razas y pérdida del manejo tradicional. Se da la circunstancia de que se han producido grandes inferencias en un medio que se encontraba en equilibrio con su aprovechamiento. Ahora hay zonas sobrepastoreadas y sitios infrapastoreados por motivos variados. También coincido en tu apreciación de que el gran problema es la ausencia de gestión y su abandono. Nuestros montes están enfocados hacia un uso múltiple y a un régimen de fuegos que se ha interrumpido bruscamente. "El fuego es un buen siervo pero un mal amo". Hemos dejado que en vez de gestionar el hombre con el fuego como herramienta, sea el fuego quien gestione sin control alguno.

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    1. Cuando se dejan las cosas tan claras decir algo lo estropea, Gracias Juan Pedro, saludos.

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    2. A propósito del acertado comentario sobre Juan Delibes, incluyo el enlace sobre el último artículo de la revista ecosistemas.

      http://www.revistaecosistemas.net/index.php/ecosistemas/article/view/734

      Vía Jorge Soto (@JorgeyElisa) incluyo este enlace que pone en cuestión la rentabilidad de la caza de leones en África como trofeos.

      http://4thenaturesake.wordpress.com/2013/06/21/trophy-hunting-almost-worthless-according-to-a-new-report/

      En realidad esto coincide con lo que ponía en la entrada ya que los biólogos de las reservas dicen que sale "muy barato" cazar, y que probablemente habría que mantener la caza para evitar la presión humana para cultivos en el entorno de las reservas pero aumentando su precio para los que quieran pagarlo e invirtiendo los beneficios en la conservación dentro de las reservas. El debate está abierto, pero creo que hay que hablarlo con serenidad, que no seamos los interesados en la conservación los que demos argumentos a los políticos para que sigan sin hacer nada. Ya sé que la caza exacerba mucho sentimientos por ambas partes pero no nos debe nublar la mente de lo verdaderamente importante: convivir para conservar nuestro patrimonio, si no es imposible hacerlo. Y por mucho que nos duela a los que no nos gusta la caza como hecho (matar a un animal) tenemos que aceptar que es una actividad cultural y económica que podría redundar en beneficio de la conservación si se gestiona bien.

      Como contrapunto a mi comentario adjunto otro enlace vía Jorge Soto sobre estudios de predadores en la cornisa cantábrica

      http://digibuo.uniovi.es/dspace/handle/10651/17711

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  2. ...

    Por otro lado, las indemnizaciones por daños de lobo me parece que están mal planteadas y se pagan con demasiado retraso. En mi opinión deberían contemplarse los pagos por lucro cesante dentro de los PDR (Planes de desarrollo rural) de las respectivas CCAA. Es una vía que abre la PAC, a la que sólo se acogen 3 CCAA: Navarra, Asturias y Madrid (en este caso en la finca del El Regajal- Mar de Ontígola).

    Si hay poco dinero en las arcas, estas alternativas de cofinanciación del FEADER disminuyen (como se puede ver en la actualidad). Por ello deben de plantearse cosas como las desgravaciones fiscales, pagos por servicios ambientales con participación privada (responsabilidad social corporativa, es lo que se usa cuando el Estado pierde peso) y cosas como los bancos de hábitat.

    Lo fundamental para proteger una especie es mantener un número de individuos que la haga viable y proteger su genética. El lobo estuvo más cerca de la extinción de lo que parece ahora y se encontró en medio de un cuello de botella genético.

    Un cuello de botella es un proceso demográfico que sufre una especie cuando experimenta una drástica reducción del tamaño de su población, ya sea por causas naturales (terremotos, incendios...) o por causas antrópicas (caza excesiva, pérdida de hábitat, en este caso venenos...).

    Vaya chapa que he soltado. Saludos!!

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    1. Todo un lujo tus respuestas, muchas gracias, saludos

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    2. Muy de acuerdo en los comentarios de Juan Pedro Romero Trueba, aunque en mi opinión el lobo sigue estando en un cuello de botella genético.

      En cuanto a las indemnizaciones también coincido en que se pagan tarde y mal, pero también pienso que el sistema que hoy en día se usa para su pago, da a pie que haya mucho fraude en las reclamaciones por indemnizaciones

      Ya hay varios estudios que acreditan que son los perros asilvestrados los que más inciden sobre el ganado. Y hay varios casos de fraudes de ganaderos que aprovechan la muerte natural o accidental de su ganado para dejar que lobos la carroñeen y luego pedir indemnizaciones.

      Y claro, en mi entender el lobo, que bastante mala prensa sufre, no debería cargar con muertes que no son suyas

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    3. Mientras que la conservación del lobo y la prevención de incendios no formen parte del trabajo de nuestros pastores siempre habrá picaresca. Cuando en la RAPCA se ha valorado publicamente la labor social llevada a cabo por los pastores éstos han estado encantados de modificar su forma de pastorear para participar en la prevención ¿seremos capaces de hacer lo mismo con el lobo?

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