domingo, 8 de junio de 2014

Si un cortafuegos no para el fuego ¿para qué sirve?

En diferentes foros existe discusión a propósito de la selvicultura más eficaz en el diseño y mantenimiento de cortafuegos. Hay cierta controversia ya que las áreas cortafuegos suelen diseñarse con muy baja espesura de arbolado, cosa que parece contradictoria con la prevención, ya que la puesta en luz del banco de semillas de matorral genera la aparición de modelos de combustible más peligrosos transcurridos unos años tras la intervención. Teniendo en cuenta las restricciones presupuestarias actuales, no hay que andar mucho para ver gran cantidad de cortafuegos invadidos por matorral, dejando de cumplir su función...pero ¿qué función tiene un cortafuegos? Muchos pensaréis que como su propio nombre indica, sirve para cortar (parar) el fuego en caso de incendio. Y es cierto pero con un importante matiz: sólo en el caso en que actúen los medios de extinción. El término anglosajón es "fuelbreak" (ruptura de combustible) y no "firebreak". Los mal llamados "cortafuegos" no son infraestructuras "pasivas" donde hay que confiar en que el fuego se va a parar cuando llegue, sino que, como bien nos apunta @SEIF_Cuenca por experiencia propia, son zonas de trabajo para que los Servicios de Extinción puedan empezar una estrategia de ataque/defensa de manera segura. Se entiende por tanto que estas zonas deben tener el mejor mantenimiento posible porque de ello depende la seguridad de los bomberos/as forestales que van a actuar en caso de incendio.

Cortafuegos que funciona adecuadamente como área de defensa contra incendios Fuente 
Cortafuegos y pistas sin mantenimiento invadidos por matorral  y arbolado Fuente
La gestión de los combustibles forestales para prevenir incendios a escala paisaje, a grandes rasgos y sin relatar tediosas repelencias técnicas de las que tanto nos gusta presumir, se basa en dos tipos de actuaciones: diseño y mantenimiento de áreas de defensa (cortafuegos) y cambios de modelos de combustible mediante una adecuada selvicultura que tenga en cuenta criterios de prevención de incendios. Los ingenieros de montes que diseñan los planes comarcales de prevención de incendios planifican en el espacio y en el tiempo las actuaciones que SE DEBERÍAN llevar a cabo  (ya no se hacen en su mayoría por falta de dinero) para disminuir el peligro de incendios, optimizando los recursos disponibles. El problema desde hace ya muchos años es que en nuestros montes cada vez tiene menos sentido diseñar unos tratamientos selvícolas compatibles con la prevención porque ¡no se hace selvicultura! La ausencia de gestión de nuestros montes ha hecho desaparecer la selvicultura en muchos de ellos como actividad principal. Sin entrar en polémicas de la conveniencia o no de este hecho para nuestros sistemas forestales, lo cierto es que el grueso del dinero público dedicado a selvicultura (que es escaso) se concentra en el mantenimiento de áreas de defensa (cortafuegos) por eso en muchas ocasiones se denomina como "selvicultura preventiva" lo que en sentido amplio se debería denominar "diseño y mantenimiento de infraestructuras de defensa contra incendios"  que incluiría también la ubicación de puntos de agua, puntos de vigilancia y mejora de las pistas y accesos. Esta confusión entre lo que debería ser -gestionar las masas a nivel de paisaje mediante una selvicultura compatible con la prevención de incendios- y gestionar únicamente las infraestructuras que sirven de apoyo a los medios de extinción en caso de incendio, es lo que genera controversia porque se usan los mismos medios (tratamientos selvícolas) para diferentes fines. Las peculiaridades de los fines de un área de defensa hace que nos alejemos de los criterios que de manera clásica se deberían adoptar en un rodal a escala monte o tesela a nivel paisaje.

Las altas intensidades generan fuerte radiación y saltos de fuego. 
En estas condiciones los cortafuegos son ineficaces si no actúan los medios de extinción

La selvicultura aplicada en la apertura de la masa (ruptura de la continuidad horizontal y vertical del combustible) en el entorno de pistas y caminos de manera que lo podamos convertir en un área de defensa (cortafuegos) presenta dudas de su eficacia ya que la más que probable ausencia de mantenimiento futuro generará una proliferación del matorral ¿posible solución? mantener los bosques en alta espesura para evitar la presencia de matorral bajo copas. Esta solución reconozco que es tentadora a escala paisaje puesto que se formarían modelos de hojarasca bajo arbolado (modelos 8, 9 del sistema BEHAVE) que son poco peligrosos en caso de incendio, donde disminuye mucho la intensidad de llama y da oportunidades a los medios de extinción para controlar el incendio ¿es esto viable en una zona donde se prevé van a actuar los medios de extinción? Creo que no, al menos si se prevé actuar con motobombas, maquinaria y realizando quemas de ensanche o contrafuegos y se quiere tener garantía de vías de escape en caso de contingencia o alteración del plan de ataque. Otra cosa distinta es dejar de invertir en tratamientos selvícolas en áreas de defensa donde NO se tengan las garantías presupuestarias para su mantenimiento ya que es dinero de muy corto recorrido (a lo sumo 3-5 años hasta que la zona sea invadida por matorral). Por tanto los Servicios Provinciales, Planes Comarcales y Comunidades Autónomas deben cambiar su mentalidad. No es hacer cortafuegos a toda costa para prevenir incendios, es hacer buenos cortafuegos (áreas de defensa contra incendios), bien diseñados y con garantías de mantenimiento para la adecuada seguridad de los medios de extinción y la óptima planificación de estrategias de ataque al incendio.

La presencia de cortafuegos (infraestructuras de defensa) pueden resultar incómodos o impactantes visualmente pero son imprescindibles para salvar nuestros montes y para que nuestros bomberos/as trabajen con seguridad y eficacia. Los retos son por tanto:
  • Mejorar los sistemas de mantenimiento de estas infraestructuras para que sigan cumpliendo su función con el menor gasto posible. Para ello se están proponiendo sistemas sencillos como el pastoreo controlado y las quemas prescritas (o la combinación de ambas) y el uso de maquinaria (incluidos tractores agrícolas) donde las condiciones lo permitan. Todas estas técnicas permiten implicar a la población rural en la prevención de incendios, siendo las áreas de defensa un punto de encuentro entre algunos usos y aprovechamientos agrarios compatibles con la defensa contra incendios.
La Red de Áreas Pasto-Cortafuegos de Andalucía es un programa de un gran éxito
donde las áreas de defensa se mantienen mediante el uso de ganadería extensiva
  • Cambiar el concepto de selvicultura clásica ya que desde mi punto de vista no es aplicable a estas zonas. Por decirlo de una manera sencilla, el objetivo de un área preventiva es reconvertir una zona forestal a un área agraria donde ya no prima el objetivo de persistencia, regeneración y estabilidad forestal, sino que en realidad hay que pensar en estas zonas como áreas sobreexplotadas ya que lo que nos interesa es tenerlas libres de vegetación. Y la idea no es dejarlo siempre como una "patena" sino que estas áreas pueden ser compatibles con siembras y mejora de pastos para ganado (doméstico o silvestre), acceso a fincas, áreas de difícil acceso para agentes forestales y medioambientales, etc. y deben evitar, en la medida de lo posible, la erosión en zonas de fuertes pendientes (no vale todo en aras de la prevención de incendios).
Plan de Estudios
Nuevos diseños de áreas de defensa (Fuente)
  • Se necesita mantener el entorno de las áreas de defensa con modelos de combustible poco peligrosos. Por tanto siempre que sea posible (ahora sí) deberíamos mantener las masas a alta espesura para evitar la proliferación de matorral (modelos de hojarasca bajo arbolado, 8 y 9 del sistema BEHAVE). Esto permite a los medios trabajar con seguridad en la ejecución de quemas de ensanche apoyadas en el área de defensa, disminuir el peligro de atrapamiento por saltos de fuego de una lado al otro del cortafuegos, aumentar la eficacia de las descargas de medios áreos y disminuir la intensidad del frente de fuego para poder adoptar un ataque directo. La única salvedad que implica esta medida es que aumentaría la probabilidad de que un fuego activo de copas pudiera comprometer la posición de los bomberos operando en el área de defensa. En este caso en el que se haya observado fuego de copas en el frente se debe tener en cuenta para operar con seguridad. La única solución (siempre sin garantía total) para evitar fuego de copas activo es mantener grandes superficies de baja espesura y sin matorral bajo copas, situación utópica en las condiciones económicas y sociales en las que nos encontramos. Por tanto la solución de compromiso sería zonas muy abiertas en lo que llamamos "área de defensa" o "cortafuegos" y modelos de bajo peligro (hojarasca bajo arbolado) en el entorno y a lo largo de dichas áreas, conseguidas a medio y largo plazo mediante el mantenimiento de bosques en alta espesura para evitar modelos de matorral bajo copas. Estas zonas de alta espesura serían fácil de mantener mediante el uso de quemas prescritas.
    Las quemas de ensanche apoyadas en áreas de defensa (cortafuegos) son una herramienta muy eficaz para aumentar  el área libre de combustible en la planificación de un ataque indirecto a un frente de fuego
  • Es necesario un cambio de mentalidad en el diseño de las áreas preventivas para aumentar su eficacia y disminuir su impacto visual. Actualmente se suele huir de la apertura de cortafuegos clásicos por máxima pendiente, en la divisoria y completamente libres de vegetación. La mayoría de las comunidades autónomas suelen concentrar sus esfuerzos en convertir el entorno de pistas forestales estrategicamente situadas. En este caso un camino, antiguo cortafuegos o pista, da paso a un monte más o menos hueco ("adehesado"). El problema es que el desbroce y clareo termina con el ancho determinado en las prescripciones técnicas y el presupuesto (por ejemplo 25 m) a partir de cuyo límite no se realiza tratamiento alguno. Esto es consecuencia de que generalmente el diseño es muy simplista, adoptando dicha franja de ancho fijo independientemente del modelo de combustible presente, la pendiente, exposición de la zona y situación frente a vientos dominantes o vientos locales. En mi opinión estas variables deberían determinar el ancho en cada zona y actualmente existen herramientas basadas en tecnologías de la información geográfica (TIG) que permitirían optimizar estos diseños disminuyendo el impacto visual al generar bordes irregulares o difusos, así como en muchos casos disminuir la superficie de actuación sin disminuir la eficacia de la infraestructura. Los bordes difusos permiten además diseños y puestas en obra más flexibles cuando se usan técnicas de mantenimiento como el pastoreo controlado y las quemas prescritas que no son tan "exactas" como los desbroces en cuanto al consumo del combustible deseado y las distancias al eje de la línea de defensa. La optimización de estos anchos permitirían invertir en selvicultura en el entorno de dichos cortafuegos, acción tan importante como la propia área de defensa, ya que sería  garantía de una disminución de intensidad en caso de llegada del frente de llama y, como se ha comentado, de facilidad y seguridad de ejecución de quemas de ensanche. 
Diseño de área de defensa con bordes difusos y ancho variable según pendiente y modelo de combustible

Más información

La defensa contra incendios forestales. Fundamentos y Experiencias (Coord. Ricado Vélez). 2009. 2ª Edición. Ed. MacGraw Hill. 841 pp.

Fernández I., Madrigal J., Garmendia L., Hernando C., Guijarro M.  (2014) Aplicacion de la lógica fuzzy a la creación de áreas cortafuegos compatibles con la extracción de biomasa con fines energéticos En: Actas XVII Congreso Español sobre Tecnologías y Lógica Fuzzy, 5-7 de febrero de 2014. pp 61-66. Disponible on-line

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14 comentarios:

  1. Un 10 para el post, espero que algún agente forestal y los que están en la oficina le echen un ojo.

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    1. Gracias!! Pues nada, ¡que rule! Espero también críticas y nuevos enfoques ya que es un tema que las necesita. Saludos

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  2. Muy buen post, me has leido el pensamiento en varios párrafos. Enhorabuena.
    El problema también está en las connotaciones que tiene la palabra cortafuegos: cuando la usas se piensa que hablas de una infraestructura como la de la primera foto cuando en la mayoría de las ocasiones los servicios de prevención realizamos infraestructuras del tipo de la antepenúltima foto. Nosotros seguimos sugiriendo sustituir la palabra cortafuegos por área de defensa que engloba un abanico más amplio de actuaciones y no confunde a la opinión pública.

    Por otro lado, la primera foto que has puesto se trata de una antigua pista de esquí en el pico más alto de la provincia de Cuenca. Dicho cortafuegos se mantiene sin ser invadido por matorral debido al uso que se sigue haciendo con trineos y demás. Otra de forma de mantenimiento barato ;-)

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    1. Gracias como siempre, efectivamente ya sabes que hay conexión, no sabía que había llegado a ser neuronal ;-). Efectivamente tal como surgió en la conversación de twitter que dio lugar a este post, el término "área preventiva de defensa" ya lo proponía el Profesor Francisco Rodríguez y Silva en los años 1990s (ya ha llovido) para sustituir (y mejorar en su diseño) el obsoleto concepto de cortafuegos. Se puede consultar en el libro que se ha convertido en un clásico y que incluyo en la bibliografía. En mi proyecto fin de carrera (también ha llovido y mucho) propuse lo que denominé "cinturones preventivos" que no son otra cosa que áreas (rodales) gestionadas para disminuir la carga de combustible (por ejemplo con quemas prescritas) pero que conforman teselas a nivel de paisaje con disposición estratégica tal que se puedan unir o servir de apoyo para la ejecución de líneas de defensa en caso de incendio (por ejemplo en sentido perpendicular a los vientos dominantes). Algo parecido están proponiendo en Andalucía, Cataluña y Valencia para ordenar el combustible y cambiar el concepto clásico de "cortafuegos".
      En cuanto al uso recreativo efectivamente es una gran opción para mantener estas infraestructuras mientras, claro está, se restrinjan las actividades en época de peligro (que no es el caso que comentas que parece una opción muy buena: recreativo en invierno para prevenir en verano)
      Saludos!

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  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  4. Reflexiones acertadas.

    Incluso los casos expuestos ni siquiera se hacen en el peor de los escenarios. Se presupone capacidad de gestión sobre "el paisaje" por los prescriptores de las medidas de prevención y defensa, cosa que no siempre ocurre, como por ejemplo en zonas de propiedad privada muy fragmentada. Esos casos obligan a medidas legislativas "objetivas" e "indiscriminadas" como la actual Ley de montes de Galicia que obliga a establecer distancias específicas del arbolado a vías y carreteras con la idea de generar a partir de ahí áreas de defensa. En muchos casos la mera corta del arbolado si no garantiza el control futuro del combustible puede llegar a generar zonas adversas para aparición de incendios junto a pistas, y dificultades para los equipos de extinción que las puedan necesitar durante el combate al fuego.

    Por estas tierras, sobre todo desde el fatídico 2006, ha sido un clásico la eliminación de masas adultas de "especies pirófitas" (malas, malas) y su sustitución por "cortafuegos verdes" (wannabe) de frondosas compuestos a los dos años por matorral heliófilo de más de 1 m en medio del que asoman aproximadamente cada 4 metros Carballos, Abedules, etc de 1,5 m de altura, 2 cm de diámetro y no todos vivos. Buen cambio.

    Tenemos un problema "espacial" (el donde hacer las áreas de defensa y como distribuir su anchura, densidad, de arbolado, etc) pero también hay un grave problema "temporal", la selvicultura permite cambiar especies, tipos de masa, (en el fondo combustibles) pero los mejores y más duraderos cambios necesitan muchas veces tiempo ( y conocimiento).

    No hay peor negocio que trabajar y gastar dinero y acabar obteniendo un resultado peor que el incial.

    Os dejo una foto del diario Sur de Malaga que quedaba muy bien en la entrada FOTO

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  5. Gracias J. por tus enriquecedores comentarios. Efectivamente el tema de la propiedad complica más el asunto. Si ni siquiera "lo público" es capaz de invertir (y no gastar) el escaso dinero dedicado a gestión de combustibles ¡qué le vamos a pedir a los propietarios privados! A los ingenieros de Montes nos ensañan a planificar en el espacio y en el tiempo y los políticos nos impiden permanentemente aplicar soluciones porque trabajan con el cortoplacismo y la ceguera en la gestión del territorio. Los retos que propongo no son nuevos y muy concretos para las áreas de defensa (los retos selvícolas son otros mucho más ambiciosos). No se trata de dejar de exigir a nuestros políticos que la solución ideal es invertir y fomentar la selvicultura y gestionar el territorio, pero ello no nos puede llevar al inmovilismo por asumir que tristemente los presupuestos asignados años tras año son limitados, escasos y en mi opinión en muchos casos "gastados" y no "invertidos" simplemente por aplicar criterios simplistas y contrarios al sentido común. Está todo inventado, pongámoslo en práctica con sensatez porque es un dinero de todos y seamos ejemplo de buenas prácticas para que nuestros socios europeos, de donde procede casi toda la pasta para estas cosas, no nos puedan reprochar que somo un país que derrocha en lugar de invertir con criterio técnico basado en preceptos científicos.

    Saludos

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  6. Hola a todos. Felicitaciones por el post que ya ha hecho un fuerte y positivo impacto. Os escribo desde Portugal donde todo se pasa como lo has descrito. Finalmente se defiende las formaciones con hojarasca bajo las copas (modelos 8, 9 del sistema BEHAVE) associadas a los cortafuegos.
    Yo tengo prescrito soluciones semejantes mismo en la planificación de rodales, incluso utilizando Cupressus, pero en realidade no es facil de convencer los proprietarios.
    Además del problema psicológico del proprietario o gestor, puesto que aparentemente son situaciones de mucho combustible, también hay costes en su mantenimiento en áreas mediterranicas donde no hay pinos ni silvopastoralismo. La aplicación del fuego en las quercineas no se hace, entonces lo que queda es una anchura superior para mantener con los medios de siempre. El abandono de huertos y areas agrícolas en zonas forestales es realmente un problema mucho mayor de lo que se suponía. Cuando ya no hay ganados, entonces todo queda demasiado artificial y costoso. Saludos. Rui Simões

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    1. Gracias Rui, totalmente de acuerdo contigo. Tal como ya comentó @Silvicultor efectivamente todo se complica aún más con los propietarios privados. Muy cierto que el abandono rural y las actividades tradicionales como la ganadería extensiva complican el mantenimiento de estas zonas, así como el abandono de cultivos agrarios que ahora se están convirtiendo en modelos de combustible disponibles en incendios forestales. Por todo ello es la administración la que debería fomentar su recuperación ya que el actual valor de mercado de estos productos hace inviable las iniciativas 100% privadas. Se ha sugerido que el pago por servicios ambientales que se está promoviendo desde la UE puede ser una fórmula que compense las pérdidas de estos aprovechamientos tradicionales al contribuir a la conservación de los bosques, en este caso mediante la prevención de incendios forestales. Mucho por recorrer aún pero si hay voluntad política se pueden solucionar muchas de estas importantes cuestiones.

      Portugal y España compartimos la misma problemática forestal y socioeconómica de nuestro mundo rural y por tanto de los incendios forestales. Esperemos encontrar buenos ejemplos y soluciones aplicables en ambos países.

      O brigado!

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  7. Nos encantan este tipo de artículos en los que somos autocríticos y a la vez explicamos de forma sencilla nuestro trabajo; lo que llamamos pedagogía forestal enfocada al público general.
    Compartimos la experiencia de explicar en los cursos el sentido de las áreas preventivas. Un cortafuego se proyecta como lugar seguro desde el que se comienza a trabajar, y además ayuda, en caso necesario, a realizar la ruta de escape y encontrarnos en un lugar seguro. Como bien dices, en el protocolo OACEL el lugar "seguro" no lo es tanto en áreas en las que no se ha hecho el mantenimiento.
    Hemos defendido siempre, realizar una planificación en función de las características (la aplicación de la lógica fuzzy nos parece un sistema avanzado que no conocíamos, y en especial el uso de la herramienta Fuzzy Membership para ArcGIS Desktop 10).
    Coincidimos en el apartado 3: los aprovechamientos forestales encaminados a la extracción de madera o biomasa son ideales, porque ayudan a disminuir el coste del trabajo y son una herramienta fundamental para crear empleo local. Aún recordamos cuando en los tratamientos preventivos se quemaba la madera de trituración porque no se sabía que hacer con ella. La intensidad de la corta tiene que depender de la gestión que se quiera hacer y no de la rentabilidad de la corta. Debemos diferenciar cortas de preventivos donde se ayuda al coste final del trabajo, de cortas finales cuyos criterios y resultados son diferentes. Ya comentamos en una ocasión anterior como se mete todo en el mismo saco, para creer que la biomasa es la solución al coste de mantenimiento de nuestros bosques.
    Los aprovechamientos no solo ayudan a disminuir la continuidad del combustible, sino que son una herramienta gratuita para desbrozar el matorral. Además, si se trabaja en verano no solo los rendimientos son mayores, sino que los mismos trabajadores son vigilantes de su zona. Planteamos realizar un aprovechamiento de la masa y luego rematar desbrozando las zonas que lo necesitan.
    En cuanto al tema del pastoreo ni dudarlo. En Andalucía está dando resultados espectaculares, y por fin, se gestiona el monte con sus actores y no de espalda a ellos o obstaculizando su labor.
    Recordar que una línea cortafuegos también nos ayuda a realizar un contrafuego con seguridad, aunque personalmente creemos que se ha sistematizado su ejecución y a veces es complicado. Hemos olvidado diseñar la red preventiva usando zonas naturales de discontinuidad como cambios de vegetación o afloramientos rocosos, cuyo mantenimiento es menor. Por eso, pensamos que la planificación tiene que reflejarse en todos los proyectos desde el principio.
    El tema de la espesura es controvertido, aunque compartimos argumentos. En pisos bioclimáticos mesomediterráneos y termomediterráneos con exposiciones de solana, el señalamiento se ha de encaminar a la justa tangencia de copas, y no a la posibilidad del monte. Siempre recordando que el crecimiento de matorral es mayor, y por tanto necesitan un mantenimiento mayor. Éste ha de ser mecánico con mayor frecuencia, porque el pasto es de peor calidad y condiciona mucho el tipo de ganado.
    No nos permite escribir más. El resto de contenido en la Comunidad Forestal de Google+: https://plus.google.com/116472022105602170747/posts/3vkiBAQSKjS

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    1. Gracias por este post en forma de comentario ;-). Mi respuesta también la podéis ver en la Comunidad Forestal de google+, enhorabuena por vuestro trabajo

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  8. En las Plantaciones de pino del oriente de Venezuela, se utiliza los cortafuegos perimetrales e internos como un elemento importante que contribuye para el fuego y permite utilizarlo como sitio de anclaje para el combate de los incendios. Se utilizan las quemas de ensanche de cortafuego que permite mayor protección a las plantaciones. El ancho promedio es de 50 m. Son aproximadamente 500.000 ha

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    1. Gracias por esta aportación, desconocía el sistema empleado en Venezuela, agradezco enormemente vuestras contribuciones. Saludos

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