lunes, 14 de agosto de 2017

Colaboración público-privada en la ejecución de quemas prescritas

>>>Opinión/Divulgación

por Juan Caamaño

A raíz de la entrada que publicó José Javier Calvo del Solar sobre el uso del Fuego Técnico en Extremadura: uso presente y futuro, la cual me pareció muy interesante y sobre todo el debate que generó, me animé a escribir una respuesta, pero resulto ser muy larga, así que Javier Madrigal me animó a escribir una entrada propia, ya que fui el responsable desde la Fundación Pau Costa de la quema prescrita de ámbito privado que se realizó en Madrigal de la Vera.

Quema de alta montaña en Madrigal de la Vera (Cáceres, España)

Después de muchos años trabajando en la prevención de incendios y de haber realizado numerosas quemas, controladas y prescritas, dentro del marco de trabajo del EPRIF, GRAF, Cabildo de Gran Canaria, UNAP y la Fundación Pau Costa (PCF), creo sinceramente que las quemas prescritas realizadas por el sector público o privado no están reñidas entre si, sino al contrario, son complementarias.

Las razones que hay detrás de la ejecución de una quema prescrita, tanto en monte público como en monte privado, pueden ser muy diversas, desde la prevención de incendios, la reducción del riesgo de una determinada área, hasta potenciar una actividad económica en el entorno rural. Dentro de la prevención puede haber numerosos objetivos, como la reducción del número de incendios, quemando de manera consensuada con ganaderos y agricultores aquello que se quiere quemar, o el diseño de Puntos Estratégicos de Gestión (PEG) a escala paisaje, para prevenir grandes incendios forestales. Es en la prevención a una escala de paisaje donde la administración debe jugar el papel relevante en el diseño, desarrollo y ejecución de planes regionales de quemas prescritas, y usar sus recursos para ello, ya sea en montes públicos o en privados. En éste último caso, siempre que prime la prevención de incendios a escala paisaje sobre la propiedad del terreno.

Quema prescrita en Losar de la Vera (Cáceres, España) impulsada por la administración.

No nos olvidemos que a nivel legal, en la mayoría de las comunidades autónomas, los propietarios forestales deben disponer de un plan de prevención que contenga las acciones adecuadas para prevenir incendios en su propiedad. Estos planes de prevención deberían incluir la gestión del combustible y no sólo la creación de puntos de agua, cortafuegos o mejoras de accesos, ya que esas acciones, son pan para hoy y hambre para mañana, mientras no se gestione el combustible. Es normativa y es responsabilidad del propietario cumplirla. No creo que en estos casos sea la administración quien deba poner sus recursos para que el propietario cumpla con dicha normativa, incluyendo acciones de quemas prescritas. Del mismo modo, si un propietario quiera implementar quemas prescritas con un fin económico, como la regeneración de pastos para la caza mayor o ganadería extensiva, no entendería que la administración ejecutase esas quemas, a no ser que estuvieran englobadas en un plan de prevención de incendios a escala paisaje dentro de la Comunidad Autónoma, como ya he mencionado anteriormente. En numerosas ocasiones, el propietario privado selecciona las parcelas a quemar dentro de su propiedad, priorizando el beneficio económico antes que la prevención de incendios. Podemos pensar en hacerlo con recursos públicos y “tasar” al propietario, es una opción, esta claro, pero debemos intentar dinamizar la economía forestal y crear nichos de trabajo también para las empresas privadas, especialmente en el ámbito rural. La administración debe crear el marco de oportunidades y legislar de manera adecuada con el objetivo de fomentar la actividad privada en el entorno que lo necesita. Potenciar la economía rural, abrir oportunidades de trabajo en dicho entorno y revalorizar los productos forestales, ganaderos y agrícolas de montaña, es una de las mejores herramientas para la prevención de incendios forestales.

También se habló en el debate que siguió a la entrada de José Calvo del Solar, sobre la responsabilidad de la ejecución de una quema, sobre todo, en el caso de que algo falle. Evidentemente, ninguna quema prescrita debe de salir del control de la administración, sea en monte publico o privado, la cual debe velar para que se cumpla con la normativa vigente en el desarrollo de dichos trabajos. Es por tanto fundamental trabajar en el diseño de una legislación que dé cobertura legal, tanto al personal de la administración como al personal privado que ejecuta una quema prescrita. Tenemos un vacío legal en este sentido que es urgente abordar si queremos impulsar las quemas prescritas en todo el territorio nacional. Esto, indudablemente, va ligado al desarrollo de unas habilitaciones que las necesitamos, no solo en quemas prescritas, también en incendios forestales. ¿Quién determina quién puede hacer qué? No deja de asombrarme que después de más de 25 años con dispositivos contra incendios más o menos desarrollados, no hayamos sido capaces de definir unos estándares mínimos para los profesionales que nos dedicamos a la gestión de incendios forestales a nivel nacional. Es otro de los trabajos urgentes a abordar, sobre todo si queremos potenciar las quemas prescritas en el ámbito privado y generar el marco de seguridad necesario.

Un ejemplo de colaboración público-privada

Desde la Fundación Pau Costa siempre hemos buscado la participación del sector privado y publico, propietarios privados y la sociedad en general, en la prevención y gestión de los incendios forestales. Es uno de los objetivos que nos marcamos desde el principio, ya que creemos que es responsabilidad de todos, y no sólo de las administraciones públicas, alcanzar el equilibrio que nos permita convivir con los incendios forestales. Es por ello que a finales del año 2013, promovida por Alejandro García, funcionario de la administración en Extremadura, se realizó una quema prescrita en el termino municipal de Losar de la Vera (Cáceres, España). La PCF, bajo petición de la administración, ayudó a la ejecución de la quema, aportando personal con mucho conocimiento y experiencia en quemas, que se encargó de coordinar los trabajos. Uno de los objetivos era mostrar el fuego como herramienta de gestión del paisaje a distintos actores del territorio, cazadores, ganaderos, propietarios forestales, etc. Gracias a esta actividad, en 2014 la administración realizó unas jornadas sobre las quemas prescritas en este mismo término municipal, una vez más con el apoyo de la PCF. En ellas se valoraron junto con estos mismos actores del territorio, las implicaciones legales, normativa, beneficios, perjuicios del uso del fuego y sobre todo, explorar las posibilidades para que los propietarios privados pudieran usar esta herramienta, con el objetivo dinamizar la economía de la zona y, a su vez, prevenir los incendios forestales. Una entidad privada, en este caso la PCF, ayudó a la administración a impulsar las quemas en ese territorio, aportando conocimiento y experiencia.

Fue a partir de aquí cuando la PCF empezó a trabajar con un propietario privado de la zona de la Vera, que vio en el fuego la herramienta perfecta para unificar prevención y desarrollo económico, en una zona que por otros medios sería imposible. La administración no iba a redactarle el plan de quema ni a ejecutarle la quema, por lo que dicho propietario nos pidió si nosotros podíamos hacerlo. No es cometido, ni objetivo de la PCF hacer este tipo de trabajos, pero tampoco conocíamos a empresas privadas por la zona que lo pudieran hacer o lo hubieran hecho anteriormente. Como fundación, vimos en el desarrollo de este trabajo una oportunidad para que empresas forestales del sector y del entorno se hicieran eco de este nicho económico que se podía abrir si todo salía bien. Así que nos pusimos manos a la obra. Lo primero fue ver sobre qué marco legal se había realizado la quema de Losar de La Vera, impulsada por la administración.

El punto d) del articulo 32 del Plan de Lucha contra Incendios Forestales de la Comunidad Autónoma de Extremadura (Plan INFOEX) dice lo siguiente:

Las quemas de matorral en pie, o vivo, sólo se podrán realizar en la Época de Peligro Bajo de incendios forestales y necesitarán autorización del Servicio de Prevención y Extinción de Incendios.

Luego a nivel legal existe en la Comunidad Autónoma de Extremadura un procedimiento que permite la solicitud por parte de propietarios privados la autorización para la quema de matorral en pie.

Desarrollamos toda a documentación necesaria, plan de quema, cartografía e informe de impacto ambiental, para obtener la autorización por parte de la administración competente. Antes de obtener la autorización, tuvimos que explicar muy bien en qué consiste una quema prescrita y las motivaciones para realizarla. Por parte de la administración siempre encontramos buena disposición a esta iniciativa privada, no en vano, tuvimos que superar ciertas barreras para finalmente obtener la autorización y que la quema se pudiera ejecutar en las mejores condiciones posibles.

La parcela se sitúa en una finca privada de caza, y el objetivo principal era la apertura de espacios y creación de pasto. La falta de gestión del combustible por la perdida de la ganadería extensiva y el uso del fuego de los últimos 30 años, ha provocado en muchas zonas de Sierra de Gredos la pérdida de antiguos pastizales en favor del matorral. La caza mayor, único recurso económico que hace viable esta finca a día de hoy, esta desapareciendo, debido a que se desplaza a zonas más altas en busca de comida.

La parcela a quemar se encuentra en la cara sur de la Sierra de Gredos, dentro del término municipal de Madrigal de la Vera, con una cota mínima de 1.300 m de altura y una cota máxima de 1.700 m. El único acceso posible a la parcela es a pie, una hora desde la pista mas cercana, lo que complica enormemente la logística y las acciones preparatorias. No se iba a disponer de camiones autobombas, ni de mochilas de agua y difícilmente íbamos a poder realizar líneas de control. Se usaron discontinuidades naturales para limitar la parcela y fue necesario tener un buen control sobre las variables que afectan al fuego para mantenerlo dentro de la parcela.  A nivel logístico fue necesario el empleo de animales de carga para llevar todo el material necesario de ignición y control. No era una quema convencional, era una quema de alta montaña, muy exigente a nivel físico y de conocimiento del entorno. 

Logística de altura para quema de alta montaña. Sin su ayuda no hubiera sido posible
Encendido en la parcela de Madrigal de la Vera (Cáceres, España)

Vista de parcela en Madrigal de la Vera (Cáceres, España) de iniciativa privada

A finales de febrero y después de valorar la meteorología de los últimos días, entrábamos en ventana, así que decidimos montar el equipo encargado de la ejecución de la quema. Reunir el equipo y todo el material llevó varios días ya que un error en la selección del día de quema hubiese incrementado los costes de ejecución notablemente. Es por ello crítico conocer bien la meteorología del entorno y su influencia sobre la disponibilidad del combustible, para asegurar los objetivos con el mínimo coste posible. El equipo se configuró con personal que tenía experiencia en quemas y que trabajaba en distintos dispositivos de la zona del valle del Tiétar, como la BRIF de La Iglesuela, alumnos del MásterFuego, personal de la empresa Forescat y de la PCF. La administración estuvo presente en todo momento, así como el personal del EPRIF, que velaron para que se cumpliese el plan de quema autorizado. Salió bien, y tanto el propietario, como el personal que trabajamos ese día acabamos muy contentos con el resultado obtenido.


Equipo de quema. Gracias por este gran día

La administración impulsó la rueda de las quemas en Extremadura y la PCF apoyó y ayudó, haciendo posible algo que se veía muy difícil en Extremadura no hace muchos años. Todo esto fue posible gracias al trabajo conjunto entre el sector público y el sector privado. Ese es para mi el camino si queremos impulsar una economía rural y sostenible que nos ayude a conseguir la óptima gestión de los incendios forestales.



Juan Caamaño Azcárate
@wendoloco


Es Ingeniero de Montes especializado en la gestión de incendios forestales, principalmente en el ámbito operativo. Desde el año 2000 ha trabajado en diversos dispositivos, BRIF, INFOCA, Bombers de la Generalitat y Castilla La Mancha principalmente. Es fundador de la Fundación Pau Costa y forma parte del equipo ejecutivo. Actualmente trabaja como Jefe de Operaciones de Incendios Forestales para Spatial Information Group en Indonesia.



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